
07/11/2014.- Durante un tiempo, fue considerada por muchos como ‘la aplicación más odiada del mundo’. El lanzamiento de Facebook Messenger y su posterior separación de la red social que le servía de matriz, puso en pie de guerra a buena parte de los usuarios de Facebook, que tenían que descargarse e instalar una nueva app si querían seguir chateando con sus contactos.
Comentarios como «odio esta aplicación» o «¿Por qué hacerlo todo más difícil?» se sucedieron en las valoraciones que Facebook Messenger recibió al poco de lanzarse como plataforma independiente.
Mark Zuckerberg, fundador y máximo responsable de Facebook, ha querido aclarar el porqué de la decisión: «La mensajería es una de las pocas cosas que la gente usa más que las redes sociales. Obligar a la gente a instalar una nueva aplicación resultó doloroso en el corto plazo, pero si queríamos ofrecer un buen servicio debíamos tomar esta decisión«.
¿No era posible dejar que el usuario eligiera si quería separar ambos servicios? Según Zuckerberg, no. «No permitimos que la gente elija si se quiere descargar o no la aplicación de mensajería porque ésta es más rápida, de manera que quien la usa responde a los mensajes más rápido, mientras que si sus amigos no la usaran responderían de forma más lenta y el servicio empeoraría para toda la comunidad», ha explicado.
¿Entenderán los usuarios de Facebook estos argumentos? Seguro que sí, aunque otra cosa será que los compartan.
Por otra parte, tras la compra de WhatsApp por parte de Facebook, se abrió el debate sobre la coexistencia de ambos servicios. Aunque desde ambas compañías mantengan que, a medio plazo, los usuarios no experimentarán ningún cambio, no sería raro que ambas plataformas acabaran por fusionarse o que, en su defecto, una de ellas desapareciera.
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