
Llegan nuevos aires al grupo Vodafone. El 1 de octubre cambia el capitán de este enorme transatlántico. Nick Read asume el timón como consejero delegado reemplazando así a Vittorio Colao.

Una de las primeras medidas del cambio de rumbo de la compañía roja puede ser vender las, aproximadamente, 55.000 antenas y demás infraestructuras móviles que controla directamente.
En total la multinacional británica utiliza unos 110.000 emplazamientos en los mercados en los que opera. En el caso concreto de Vodafone España, la operación afectaría a unas 10.000 torres de telefonía.
De materializarse esta decisión, que hasta ahora el grupo Vodafone no se planteaba con sus anteriores responsables, serviría para aliviar la elevada deuda a la que debe hacer frente la multinacional en la actualidad y que está valorada en unos 31.000 millones de euros.
La venta de las antenas de Vodafone, que alquilaría a la empresa especializada en este tipo de equipamientos que la adquiriese, le aportaría un capital estimado en 12.000 millones de euros.
El grupo Vodafone prescindiría de unos 1.700 trabajadores
La otra cara de la moneda de esta operación es la destrucción de empleo que implicaría desprenderse de sus antenas de telefonía. El grupo Vodafone estima que ya no sería necesario contar con unos 1.700 empleados localizados, principalmente, en los centros de servicio de Egipto, India y Rumanía. En términos porcentuales eso supone el 8% de la plantilla de las filiales de estos países.

Read, que habla de todos estos asuntos en una entrevista que ha concedido al Financial Times, de la que se hace eco El Economista, señala que aunque «no hay nada que anunciar», esta venta «es un asunto en consideración».
Movistar también vendió sus antenas de telefonía
La venta de este tipo de activos por parte de los OMR es una práctica habitual en el sector. Sin ir más lejos, hace ya seis años que Movistar le vendió a Abertis parte de su red móvil española (500 emplazamientos) por unos 45 millones de euros. Posteriormente Telefónica continuó con esta política de desprenderse de sus infraestructuras para alquilarlas.

Este mercado, el de la gestión de torres de telefonía móvil, atraviesa un excelente momento en Europa (con compañías como Cellnex, Telxius, American Tower y Crown Castle), que experimentan en los últimos ejercicios un significativo crecimiento, por lo que el interés por adquirir este tipo de activos es elevado en este momento.
Por eso es lógico que el grupo Vodafone quiera aprovecharlo para centrarse en su verdadero negocio: la conectividad y los servicios de telecomunicaciones y delegue la gestión de los emplazamientos a terceras empresas especializadas en este segmento.
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