¿Una herramienta para aprender o distraer?

Tema 1: El smartphone en clase

Castilla La-Mancha prohibió su uso en colegios e institutos.

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¿Será el smartphone una de las herramientas fundamentales en la educación del futuro?

¿Será el smartphone una de las herramientas fundamentales en la educación del futuro?

29/04/2015.- ¿Dónde han quedado aquellos tiempos de las cerbatanas caseras hechas con bolígrafos bics, ‘notitas’ que se pasaban de unos compañeros a otros y las típicas chuletas de los exámenes que formaban parte del día a día en la escuela? Hasta hace poco tiempo era una realidad presente en cada colegio pero que, poco a poco, ha quedado olvidada con la llegada de nuevas tecnologías, entre ellas, el smartphone, ese dispositivo tan querido y odiado a la vez.

Ahora el panorama en la escuela es bien distinto. ¿Hay que enviar una nota al compañero? Abro el WhatsApp. ¿Tengo que «asegurarme» de alguna respuesta del examen? Pues abro los apuntes desde el móvil. El smartphone ha simplificado cada acto y ha conducido a una incógnita en donde existen, como ocurre siempre en casos de este tipo, partidarios y detractores. Lo que es seguro es que el smartphone está más presente que nunca en clase y que el debate sobre sus ventajas e inconvenientes está muy abierto.

Castilla La Mancha vs. Nueva York

El pasado 2 de marzo, Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, anunciaba una ley que prohibía a los niños llevar móviles al colegio para adaptarla a tres niveles que cada centro podría elegir: obligar a los alumnos a mantener el móvil en sus mochilas para que tan sólo fueran usados en caso de necesidad, restringir su uso a algunas horas y lugares o bien integrarlos como una herramienta más.

En Nueva York entendieron que en un mundo tan conectado, todavía más gracias a los smartphones, es totalmente inútil intentar que los alumnos no usen en ningún momento sus móviles. Al final, no se puede enseñar en un sitio que los chicos vean separado del mundo en el que se están desarrollando. Pilar Fernández Flores, docente de educación secundaria en colegio Santísima Trinidad en la Comunidad de Madrid, considera que «no se puede prohibir los smartphones, ya que es una realidad aunque sí es necesario saber utilizarlos con responsabilidad […] Al igual que el cerebro, actualmente la mayor parte de los alumnos utilizan el smartphone para estar conectados a redes sociales, por lo que al final tan solo usan una tercera parte de las posibilidades de estos dispositivos», añade Pilar. 

En España se pueden encontrar algunos casos contrarios al de Nueva York, como el de Castilla La-Mancha, en donde se prohibió el uso del móvil en escuelas e institutos “en los casos previstos expresamente en el proyecto educativo del centro o en situaciones excepcionales, debidamente acreditadas” tal y como señalaba el texto normativo publicado. Sin embargo, en otras Comunidades Autónomas como Extremadura se aceptó que en determinados centros los smartphones “se asumirían como parte habitual del material escolar”, al igual que en Cataluña, donde se consideraba un “sinsentido” prohibirlos.

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«Son muy útiles pero al mismo tiempo desconciertan ya que existe una gran facilidad para pasar de estar haciendo un uso útil del móvil a ‘WhatsAppear’ en solo segundos» comenta Pilar, quien también afirma cómo en su tutoría cualquier duda que no haya sido resuelta en clase es aclarada entre ellos gracias a la conectividad e inmediatez que ofrecen los smartphones y que al mismo tiempo «favorece el trabajo cooperativo».

Por otro lado, si atendemos a los índices que apuntan a España como uno de los países a la cabeza en la implantación de smartphones, la oportunidad para poder conectar totalmente a los alumnos con el colegio es enorme. Una conexión animada después de que el pasado 30 de marzo el Gobierno aprobara un proyecto para que la banda ancha ultrarrápida llegue a los centros escolares.

Matemáticas, Lengua… y apps

En la actualidad, concebir un smartphone sin aplicaciones es como pensar en un libro sin letras. WhatsApp, Twitter… no faltan en los menús de cualquier dispositivo, en el que también hay hueco para algunas con las que aprender y complementar lo impartido en el colegio. Unas para mejorar el nivel de idiomas, como el diccionario en español de la RAE o el Dictionary – Merriam- Webster, hasta otras como Dropbox para guardar todos los apuntes… el catálogo de apps que pueden ser utilizadas en beneficio del desarrollo escolar de los estudiantes es inmenso.

¿Hace falta realmente seguir teniendo un libro de historia teniendo toda la información necesaria en dos simples pasos? En este punto, parece más claro que nunca que el simple hecho de aprender a pensar puede estar más cerca si ya no es necesario estudiar de memoria cualquier tema al que podamos acceder desde ese pequeño dispositivo permanente en nuestro bolsillo.

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