18/03/2014.- Una operación como la de Vodafone y Ono implica muchos cambios. En primer lugar, para los actores directamente afectados por el acuerdo (a saber: empleados, clientes…); y en segundo lugar, para el sector de las telecomunicaciones en general. En ese sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (Ocu), se muestra muy crítica con el proceso iniciado por ambas operadoras en su página web.
Nunca llueve a gusto de todos, y en el caso de la Ocu, la compra de Ono es un chaparrón que no beneficia a nadie, ya que es «una mala noticia para el sector (habrá menos competencia)» y, en definitiva, un mal negocio para el usuario.
Por ello, la organización pide a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que «revise con lupa» el acuerdo para evitar «una concentración en el sector que anule la competencia».
A ojos de la Ocu, la adquisición de Vodafone trae consigo tres claves que, en cualquier caso, no son buenas para el consumidor:
- Vodafone dejará de desarrollar su propia red de fibra óptica en colaboración con Orange.
- La implantación de la fibra óptica en España se ralentizará.
- El consumidor pierde alternativas, ya que Vodafone «se quita de enmedio» uno de los competidores «que más cosquillas le hacía». Para la organización, Ono, Jazztel y Yoigo son «dinamizadores de la telefonía móvil» que han forzado importantes reducciones de tarifas.
Desde la Ocu avisan de que los clientes que tengan contratado ADSL con Vodafone van a ver cómo la operadora británica va a intentar moverles a tarifas con velocidad superior y TV incluida; es decir «nada a lo que no tuvieses ya acceso si contratabas Ono». Por su parte, los clientes de Ono cambiarán de cobertura: de Movistar a Vodafone.
¿Tiene razón la Ocu en sus preocupaciones?
