
Las baterías corresponden al modelo de Mitsubishi D902i, fabricado y comercializado únicamente en Japón. Los aparatos fueron fabricados en 2006 y, según la compañía, podrían generar un calor excesivo y estallar durante su periodo de carga y en caso de que las baterías sufran un fuerte impacto externo.
Mal momento para Sanyo
La retirada afecta la imagen y los planes de Sanyo debido a que su grupo controla el 90% del mercado japonés de las baterías recargables para móviles y un 45% del mundial.
Las baterías recargables representan la segunda vía de ingresos para Sanyo y dejan un 10% de margen de beneficios, por encima de los teléfonos móviles del fabricante.
Sanyo está inmerso en una de las mayores crisis de su historia. A finales de noviembre anunció que sufrirá su tercer año consecutivo de pérdidas netas.



