Los instaladores viven situaciones insólitas algunas veces

Leer para creer: 10 anécdotas divertidas de operarios de telefonía

Posibles guerras, luchas contra plataformas anti-antenas y hasta secuestros. La vida de los operarios no siempre es sencilla.

Los operadores de telefonía son protagonistas de numerosas anécdotas.

A pesar de que puede puede parecer un trabajo aburrido, los operarios de telefonía son protagonistas de numerosas e hilarantes anécdotas.

04/10/2016.- En todos los sitios cuecen habas. Estamos acostumbrados a escuchar las llamativas y hasta escabrosas anécdotas que padece el personal de urgencias de cualquier hospital.

Sin embargo, no es el único sector en el que se producen situaciones surrealistas. En el de los operadores de telefonía también surgen historias para no dormir. Relatos que, por increíble que parezcan, son tan reales como la vida misma. Conozcamos algunos de estos relatos narrados por sus propios protagonistas, algunos instaladores de antenas de Orange.

En busca de la cripta perdida

Como si de una película de Indiana Jones se tratara la iglesia de Santa María del Camino, en Mallorca, se convirtió en el escenario perfecto para este arqueólogo en el momento de realizar una arqueta de tierras de una estación de telefonía.

La sorpresa llegó cuando el operario comenzó a romper la losa y el suelo se hundió descubriendo una cripta de la que nadie tenía conocimiento de su existencia.

Quien no llora no mama

Al menos, eso debió de pensar una avispada clienta, que argumentó que su televisor había dejado de funcionar tras la instalación de una antena. ¿Qué le llevó a inventarse esos síntomas? Al parecer, le habían comentado que con esa excusa le instalarían una antena colectiva gratis.

Sin embargo, el intento de engaño quedó pronto al descubierto cuando el técnico abrió la caseta y le mostró que no había ningún equipo porque aún no se había instalado.

«Los pezones se le han dado la vuelta»

Los presuntos efectos nocivos de las antenas de telefonía siempre han estado en el punto de mira y son un constante objeto de estudio para determinar si realmente resultan peligrosos o no. Y precisamente por eso existen numerosas reticencias a la hora de instalar estas estaciones en ciertas poblaciones.

En una ocasión, en el salón de plenos del Ayuntamiento de una localidad murciana donde la instalación de antenas de telefonía móvil había creado un importante estado de alarma social, los operarios se encontraron con la ferviente oposición de una plataforma vecinal anti-antenas.

Resultó imposible hacerles entrar en razón ante el irrevocable argumento que esgrimió uno de los vecinos, que aseguraba que a su mujer se le habían «dado la vuelta los pezones» por culpa de estos artilugios.

No es de extrañar que esta sea la expresión que les quede a algunos operadores tras algunas reuniones de vecinos.

Ésta es la expresión que les queda a algunos operarios tras algunas reuniones de vecinos.

«Me duele la cabeza»

No es el único caso en el que se apela a los posibles daños derivados de las antenas de telefonía móvil, aunque esta vez sea de forma metafórica. Ante la oposición frontal de los vecinos de una localidad de Valencia, que desechaban el proyecto presentado por Orange, la empresa se puso en contacto con el Ayuntamiento, donde también recibieron su negativa señalando que eso de la telefonía móvil da «muchos dolores de cabeza«.

Desde el operador naranja intentaron desmentir esa teoría. Pero lo que ocurría es que no habían entendido bien a lo que se referían desde el consistorio: «Cuando hablamos de dolores de cabeza, nos referimos a los que nos originarían las protestas de los vecinos si dejamos que instalen la antena», replicaron.

Aspirina para el dolor de cabeza

La excusa del dolor de cabeza para decir que no te apetece hacer algo también sirve para rechazar peticiones de instalación de antenas de telefonía móvil.

El Día de la marmota

Por el contrario, hay ocasiones en donde la respuesta vecinal no se limita a protestas o cartas, sino que deciden pasar a la acción.

Para la instalación de un emplazamiento rural es necesario cavar un agujero que posteriormente se rellena con hormigón para asegurar la base de la torre.

Los operarios de esta historia tuvieron mucho trabajo extra. Se vieron obligados a llevar a cabo la perforación hasta en cinco ocasiones ya que, cada día, al regresar para continuar con su labor, se encontraban con que alguien había tapado el agujero. Finalmente, tras tantos intentos frustrados, los trabajadores se dieron por vencidos y abandonaron el emplezamiento.

Expediente X

Tampoco podían faltar los fenómenos paranormales en estas anécdotas.

En lugar de Iker Jiménez unos operarios de Orange acudieron al domicilio de una señora que aseguraba como una antena de telefonía le «miraba a los ojos».

mirada de miedo

«No me gusta cómo me mira esa antena de telefonía».

Sin duda, se trataba de un hecho perturbador, pero pronto quedó resuelto al comprobar que esa mirada era simplemente el reflejo del sol que, al impactar en una pared de la cocina, deslumbraba a la dueña de la casa. Reinstalación de la antena a una altura mayor y problema solucionado.

Héroes improvisados

No todas las historias son hilarantes. También hay hechos dramáticos aunque, como en casi todas las películas, también tuvieron un final feliz.

Un par de instaladores se convirtieron en héroes cuando, en una visita a un emplazamiento en una azotea, presenciaron que un perro vivía en deplorables condiciones. Los técnicos llamaron a las autoridades, que liberaron al can.

No es el único animal presente en este tipo de anécdotas. El propietario de un caserío cercano a Bilbao exigió que el camino hacia la torre estuviera hormigonado. ¿La razón? Entrenar a una yunta de bueyes para la idi-probak, una afición vasca que consiste en arrastrar una piedra de hasta cuatro toneladas.

Los animales tampoco se libran de ser protagonistas en este tipo de historias.

Los animales tampoco se libran de ser protagonistas en este tipo de historias.

Más vale prevenir

Existen ocasiones donde los posibles perjuicios para la salud de las antenas de telefonía no es suficiente y a eso se le une un ánimo exacerbado de protección por parte de algunos vecinos. Porque, ¿qué pasaría si estallara una guerra?

Tal y como presenció un agente de la empresa de adquisiciones, la posibilidad de que comenzara una contienda fue el fundamento que alegaron algunos vecinos para rechazar el proyecto. «Los centros de comunicaciones son objetivo militar prioritario», zanjaron.

«¿Y si no puede aterrizar un helicóptero?»

Otro agente se encontró con la oposición de un vecino ante la siguiente hipótesis: ¿Qué ocurriría en caso de catástrofe de cualquier índole si tuvieran que ser evacuados por la azotea, pero el helicóptero no pudiese aterrizar por culpa de los equipos instalados?

Afortunadamente para Orange la solución llegó rápidamente de boca de otro vecino: «No suelen aterrizar, sino que lanzan una escalera». La explicación fue suficiente para despejar la duda y firmar el contrato.

Secuestro exprés

Por último, no podíamos terminar sin otro caso de película. De miedo. Al menos para una pareja de trabajadores de Orange.

En esta vez los colectivos anti-antenas de otro municipio murciano también decidieron pasar a la acción reteniendo contra su voluntad a dos instaladores de antenas.

Afortunadamente los técnicos fueron liberados gracias a la Guardia Civil, que tuvo que personarse en el lugar de los hechos para poner orden.

Vía: Nobbot.com

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Sobre el autor

Álvaro Ballesteros

Dedico mis palabras en escribir artículos sobre tecnología y telecomunicaciones. Fiel seguidor de la combinación entre el café y el modo avión.

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