No siempre existen los recursos ni el tiempo necesario para realizar un testing adecuado
¿Cómo se testa una app para smartphones antes de que llegue al público?
Destacar en el mercado de las aplicaciones es harto difícil; más si el producto que se lanza no tiene la calidad deseada.

El tiempo es un recurso precioso que hace que no siempre se realicen las pruebas pertinentes antes de lanzar una aplicación.
23/02/2016.- ¿Quién no ha sufrido el ‘cuelgue’ de una app en su smartphone? La imagen que da un error de este tipo sobre los desarrolladores de la misma es muy negativa, haciendo que todos los esfuerzos del equipo que la ha creado se vayan a pique por un fallo que, en muchos casos, es minoritario y apenas afecta a una pequeña cantidad de terminales. Para minimizar estos riesgos, las empresas y startups que crean apps están apostando cada vez más por testar de forma intensiva sus aplicaciones antes de sacarlas a la luz.
Prácticamente ocho de cada diez smartphones que se venden en España son Android, un entorno en el que este tipo de tests son aún más necesarios que en Apple debido a la enorme diversidad de terminales, entornos, capas de personalización y funcionalidades distintas que pueden interferir negativamente en el rendimiento de la app.
Por ello, los desarrolladores de aplicaciones para Android prestan aún más atención a este tipo de problemáticas, optando por procesos de testing más exigentes, largos y completos con el fin de asegurarse de que la app llegue a la Play Store sin errores o, al menos, con la menor cantidad de ellos posible.
¿Qué debe comprobarse en la fase de testing?
En cualquier proceso de validación de una aplicación móvil han de medirse numerosos parámetros. El más importante, como comentábamos, es el de la fragmentación de dispositivos y entornos distintos que pueden dar algún tipo de incompatibilidad con la app que se quiere testar. En ese sentido, los productores de una app móvil deben comprobar el rendimiento de la misma en distintos teléfonos, con distintas versiones del sistema operativo o emular dichos escenarios.
Asimismo, el testing de una app también debe contemplar el funcionamiento mismo de la aplicación, contrastando si todas las imágenes y textos se ven correctamente, si la gestión de memoria RAM es correcta, si la gestión del idioma funciona a la perfección y, en definitiva, si la experiencia del usuario es la que se deseaba desde un inicio.
Los estándares de los fabricantes
Nada mejor para asegurarse de que una app no dará problemas que seguir los dictámenes de los distintos fabricantes. En ese sentido, varios fabricantes de smartphones basados en Android (incluyendo a LG, Samsung o Sony), así como otras firmas tecnológicas como Orange, Oracle o Nokia, crearon hace algún tiempo la App Quality Alliance, una entidad sin ánimo de lucro que buscaba establecer pautas que permitieran a los desarrolladores crear buenas apps para cualquier entorno y sin apenas errores.
Entre otros documentos, la AQuA creó un manual en el que se establecen los criterios para testar una app en Android, en el que se detallan los distintos puntos a comprobar para garantizar su correcto funcionamiento y su interoperabilidad entre distintos entornos.
Crowdtesting de apps
Para seguir comprobando que la app sea consistente y ofrezca un rendimiento correcto en todos los escenarios, una de las maneras más sencillas y efectivas es el crowdtesting. Bajo este nombre se esconde algo bastante lógico, que es el hecho de ‘prestar’ en exclusiva la app en fase beta a un grupo de usuarios (que pueden ser expertos en testing o usuarios reales) para pedirles, posteriormente, feedback sobre la misma.
De esta forma, y pegado a lo que sería un ensayo clínico, los desarrolladores pueden monitorizar el funcionamiento de su app en gente real, en multitud de dispositivos distintos que, además, le sacarán todos los errores que pudiera tener antes de dar un paso en falso.
Testing en entornos de prueba o mediante apps
Sin embargo, en muchos casos no existen los recursos o la infraestructura suficiente para llevar a cabo un testing masivo como el planteado en el punto anterior. Para este tipo de casos, la opción más habitual suele ser el testing mediante aplicaciones y entornos de desarrollo o prueba que permiten emular las circunstancias del testing real en apenas unos minutos y sin movernos de la silla.
Entre las aplicaciones más usadas para probar el rendimiento de una nueva app, siempre hablando de Android al ser el sistema más problemático en este sentido, destaca por encima de las demás TestStudio, cuya demo gratuita puede solicitarse a través de este link.
Temas relacionados seleccionados por la redacción:
Juan p-Apps-lomo: yo me lo guiso, yo me lo como
La burbuja de las apps de comida a domicilio crece